Reflexiones
| 14 Enero 2010
Mucha gente me cargó el muerto a mí. Mucha gente me culpó en Valencia de haber empezado una campaña para que despidieran a Katsikaris cuando las cosas no funcionaban. Mucho más allá de los resultados, la plantilla no estaba con él y lo único que hice fue plasmarlo en el periódico. La plantilla y lo que pasó me acabó dando la razón. Pero me supo mal por Fotis. Es un buen tipo.
Tanto me supo mal que, con el tiempo, acabé quedando con él a tomar un café a media tarde y hablamos. Y nos dijimos unas cuantas cosas, todas en buen tono, mirándonos a los ojos. Y, desde aquella tarde, tengo la completa seguridad que la lección que aprendió en Valencia le servirá.
Ahora llega a Bilbao, en una situación de locura, pero con el equipo disparado en Europa. Huele a que tampoco Vidorreta tenía todo el apoyo del mundo de la plantilla. El de Korydallos es, ante todo, un buen tipo. Pero ahora, tras un año en el paro y media temporada en el Aris, seguro que es mejor entrenador.
No vale sólo con sonreir y venderse, en ese arte Fotis es un maestro, hay que tener mano dura, y eso le faltó en Valencia. No creo que repita el error y, aunque su librillo no es el más brillante desde mi punto de vista, sí ayudará a Bilbao a ser el “nuevo Pamesa”. Con su pan se lo coman, también, si el espejo donde se miran es este club de falleros indecentes, habiendo otros con mejores resultados y, sobre todo, con mejor dinámica social.
En cualquier caso, yo me alegro porque Katsikaris vuelva a la ACB y me alegro que lo haga en un equipo con aspiraciones. Puede tener su primer premio gordo en apenas seis semanas. ¿Se imaginan que BBB hace algo grande en la Copa del Rey? Yo ya imagino, para mis adentros, porque los dos lo tienen más negro que un tricornio, una final BBB-PE Valencia.
En serio, los que me conocen saben que yo quería una final Eurocup entre el Aris y los de Spahija. Me gusta el morbo, el barro y los escenarios con rencillas. Y, además, el croata está solventando bien la papeleta, pero no cae bien. Es un sieso.
En fin, que me voy, que me alegro profundamente del retorno de Katsikaris a la competición. Porque merece una segunda oportunidad, que tener la primera en Valencia es como querer ligar con Adriana Lima en el vestuario del Madrid: complicado.






Puede que no fuera nunca la Jessica Alba de turno, pero
Brittany tenía mucho más que ofrecer que esos cuerpos esculturales de gimnasio
y una cara bonita. Era una mirada desangelada, una especie de necesidad de
protección, unos ojos (textual del señor Novo) ligeramente abesugados. La cosa
es que esta chica nunca tuvo un gran papel. Fue novia de Eminem, pero donde más
destacó, para mi humilde opinión, fue como la novia de Clive Owen en Sin City.
Qué resumen tan fantástico de su imagen. Parecía un papel hecho para ella. 